Hay fechas que se marcan en rojo en el calendario y que en la oficina se empiezan a vivir semanas antes con cierta impaciencia. El Día INEL es ese momento del año en el que nos preguntamos «¿qué habrán preparado esta vez?». Y con la ilusión de cambiar la rutina y de reencontrarnos con nuestros compañeros, los integrantes del equipo INEL en Madrid, Valencia y Lisboa nos desplazamos hasta Barcelona para unirnos al equipo de allí y pasar todos juntos una jornada inolvidable.
Lo mejor del Día INEL es que, desde el primer minuto, todos compartimos risas, bromas y anécdotas. Esa cercanía es la que caracteriza nuestro día a día en la empresa, pero vivirla fuera del entorno laboral siempre une mucho más.
Rumbo al puerto de Barcelona
La empresa nos tenía preparada la experiencia de vivir una auténtica regata por equipos en el puerto de Barcelona. Pero antes de soltar amarras, ya en el hotel nos esperaba un welcome pack de lo más completo. Junto a la mochila corporativa con gorra, camiseta y toalla, venía un brazalete de color para dividirnos por equipos y un kit de “supervivencia” que sacó más de una sonrisa: una funda impermeable para el móvil, un chupachups especial antimareos para tolerar mejor el oleaje, gel hidroalcohólico y una bolsa para vómitos, que por suerte nadie tuvo que utilizar.
Con los grupos ya hechos y el espíritu competitivo por las nubes, nos fuimos directos a los veleros para afrontar el plato fuerte de la jornada.
Subidos al barco
Izar las velas y organizarnos a bordo demostró que nos compenetramos igual de bien en el agua que en la oficina. Hubo estrategia, tensión de la buena, gritos de ánimo y muchísimo compañerismo tirando juntos de las cuerdas. Independientemente del cargo dentro de la empresa, todos acabamos maniobrando con las mismas ganas.
Cierre de jornada en la Barceloneta
Tras la diversión de la regata y las fotos de rigor con los ganadores, nos fuimos a la Barceloneta a comer cerca del mar. Entre platos típicos, brindis y las bromas inevitables sobre a quién le había sentado peor el oleaje, cerramos un día redondo.
Jornadas como esta son clave para seguir haciendo equipo y comprobar, fuera de la rutina, el gran ambiente del que disfrutamos en INEL. Un entorno donde da gusto trabajar, apoyarnos día a día y seguir luchando como un solo equipo por cumplir todos nuestros objetivos.













